Romance de Zaide – Princesa Celinda

romances_zaideIl Romance de Zaide, è un il rifacimento di un romance medievale attribuito a Lope de Vega (1562-1635) con il titolo Romance moriscos, e raccolto nel Romancero General (1600). Questo Romance sembra comporsi di 6 parti,  ognuna delle quali viene ricordata in base al suo incipit (La prima parte ad esempio viene chiamata “Gallardo pasea Zaide“). 

Riportiamo anzitutto la versione integrale per conoscenza:

Romance moriscos di Lope de Vega (Romance de Zaide) Integrale.

I

Gallardo pasea Zaide
puerta y calle de su dama,
que desea en gran manera
ver su imagen y adorarla,
porque se vido sin ella 
en una ausencia muy larga,
que desdichas le sacaron
desterrado de Granada,
no por muerte de hombre alguno
ni por traidor a su dama,
mas por dar gusto a enemigos,
si es que en el moro se hallan,
porque es hidalgo en sus cosas
y tanto que al mundo espantan
sus larguezas, pues por ellas 
el moro dejó su patria;
pero a Granada volvió
a pesar de vil canalla,
porque siendo un moro noble
enemigos nunca faltan. 
Alzó la cabeza y vido
a su Zaida a la ventana,
tan bizarra y tan hermosa
que al sol quita su luz clara.
Zaida se huelga de ver 
a quien ha entregado el alma,
tan turbada y tan alegre
y cuanto alegre turbada,
porque su grande desdicha
le dio nombre de casada,
aunque no por eso piensa
olvidar a quien bien ama.
El moro se regocija
y con dolor de su alma,
por no tener más lugar, 
que el puesto no se le daba,
por ser el moro celoso
de quien es esposa Zaida,
en gozo, contento y penas
le envió aquestas palabras:
-¡Oh más hermosa y más bella
que la aurora aljofarada,
mora de los ojos míos,
que otra en beldad no te iguala!
Dime, ¿fáltate salud 
después que el verme te falta?
Mas según la muestra has dado
amor es el que te falta.
Pues mira, diosa cruel,
lo que me cuestas del alma
y cuántas noches dormí
debajo de tus ventanas;
y mira que dos mil veces,
recreándome en tus faldas,
decías: -El firme amor 
sólo entre los dos se halla.
Pues que por mí no ha quedado,
que cumplo, por mi desgracia,
lo que prometo una vez,
cúmplelo también, ingrata. 
No pido más que te acuerdes,
mira mi humilde demanda,
pues en pensar sólo en ti
me ocupo tarde y mañana-.
Su prolijo razonar 
creo el moro no acabara
si no faltara la lengua
que estaba medio turbada.
La mora tiene la suya
de tal suerte, que no acaba 
de acabar de abrir la gloria
al moro con la palabra.
Vertiendo de entrambos ojos
perlas con que le aplacaba
al moro sus quejas tristes, 
dijo la discreta Zaida:
-Zaide mío, a Alá prometo
de cumplirte la palabra
que es jamás no te olvidar,
pues no olvida quien bien ama; 
pero yo no me aseguro
ni estoy de mí confiada,
que suele, el cuerpo presente,
ser la vigilia doblada,
y más que tú lisonjeas, 
que ya lo tienes por gala,
de ser como aquí lo has dicho,
no habiendo en mí bueno nada.
Sé muy bien lo que te debo
y pluguiese a Alá quedara 
hecho mi cuerpo pedazos
antes que yo me casara,
que no hay rato de contento
en mí, ni un punto se aparta
este mi moro enemigo
de mi lado y de mi cama,
y no me deja salir
ni asomarme a la ventana
ni hablar con mis amigas
ni hallarme en fiestas o zambras. 
No pudo escuchalla más
el moro, y así se aparta
hechos los ojos dos fuentes
de lágrimas que derrama.
Zaida, no menos que él, 
se quita de la ventana,
y aunque apartaron los cuerpos,
juntas quedaron las almas.

II

-Mira, Zaide, que te aviso
que no pases por mi calle 
ni hables con mis mujeres,
ni con mis cautivos trates,
ni preguntes en qué entiendo
ni quién viene a visitarme,
qué fiestas me dan contento 
o qué colores me aplacen;
basta que son por tu causa
las que en el rostro me salen,
corrida de haber mirado
moro que tan poco sabe. 
Confieso que eres valiente,
que hiendes, rajas y partes
y que has muerto más cristianos
que tienes gotas de sangre;
que eres gallardo jinete, 
que danzas, cantas y tañes,
gentil hombre, bien criado
cuanto puede imaginarse;
blanco, rubio por extremo,
señalado por linaje, 
el gallo de las bravatas,
la nata de los donaires,
y pierdo mucho en perderte
y gano mucho en amarte,
y que si nacieras mudo 
fuera posible adorarte;
y por este inconveniente
determino de dejarte,
que eres pródigo de lengua
y amargan tus libertades 
y habrá menester ponerte
quien quisiere sustentarte
un alcázar en el pecho
y en los labios un alcaide.
Mucho pueden con las damas
los galanes de tus partes,
porque los quieren briosos,
que rompan y que desgarren;
mas tras esto, Zaide amigo,
si algún convite te hacen,
al plato de [sus] favores
quiere[n] que coma[s] y calle[s].
Costoso fue el que te hice;
venturoso fuera[s], Zaide,
si conservarme supieras 
como supisme obligarme.
Apenas fuiste salido
de los jardines de Tarfe
cuando hiciste de la tuya
y de mi desdicha alarde. 
A un morito mal nacido
me dicen que le enseñaste
la trenza de los cabellos
que te puse en el turbante.
No quiero que me la vuelvas 
ni quiero que me la guardes,
mas quiero que entiendas, moro,
que en mi desgracia la traes.
También me certificaron
cómo le desafiaste 
por las verdades que dijo,
que nunca fueran verdades.
De mala gana me río;
¡qué donoso disparate!
No guardas tú tu secreto 
¿y quieres que otro le guarde?
No quiero admitir disculpa;
otra vez vuelvo a avisarte
que ésta será la postrera
que me hables y te hable-. 
Dijo la discreta Zaida
a un altivo bencerraje
y al despedirle repite:
«Quien tal hace, que tal pague».

III

-Di, Zaida, ¿de qué me avisas? 
¿Quieres que muera y me calle?
No te fíes de mujeres
fundadas en disbarates.
Y si pregunté en qué entiendes
y quién viene a visitarte, 
son fiestas de mis tormentos
ver qué colores te aplacen.
Dices que son por mi causa
las que en el rostro te salen;
por la tuya, con mis ojos, 
tengo regada la calle.
Dícesme que estás corrida
de [que] Zaide poco sabe;
no sé poco, pues que supe
conocerte y adorarte. 
Confiesas que soy valiente,
que tengo otras muchas partes;
pocas tengo pues no puedo
de una mentira vengarme;
mas ha querido mi suerte 
que ya en quererme te canses;
no busques inconvenientes,
si no que quieres dejarme.
No entendí que eras mujer
a quien mentiras le placen, 
mas tales son mis desdichas
que en mí lo imposible hacen;
hanme puesto en tal extremo
que el bien tengo por ultraje:
lóasme para hacerme 
la nata de los galanes;
yo soy quien pierdo en perderte
y yo quien gano en amarte
y aunque hables en mi ofensa
no dexaré de adorarte. 
Dices que si fuera mudo
fuera posible adorarme;
si en tu daño no lo he sido,
enmudezca en disculparme.
Si te ha ofendido mi vida
y si gustas de matarme,
basta decir que hablo mucho
para que el pesar me acabe.
Es mi pecho un fuerte muro
de tormentos inmortales 
y mis labios son silencio,
que no han menester alcaide.
El hacer plato o banquete
es de hombres principales,
mas darles de sus favores 
sólo pertenece a infantes.
Zaida cruel, que dijiste
que no supe conservarte:
mejor te supe obligar
que tú supiste pagarme. 
Mienten las moras y moros
y miente el traidor de Zarque
que si yo le amenazara
bastara para matarle.
A ese perro mal nacido
a quien [yo] mostré el turbante
no fié yo del secreto;
en pecho bajo no cabe.
Yo le quitaré la vida
y escribiré con su sangre 
lo que tú, Zaida, replicas:
«Quien tal hace, que tal pague».

IV

El mayor Almoralife
de los buenos de Granada,
el de más seguro alfanje 
y el de más temida lanza,
el sobrino de Zulema,
visorrey de la Alpujarra,
gran consejero en la paz,
fuerte y bravo en la batalla, 
en socorro de su rey
se va a la mar desde Baza,
más animoso y galán
que el hijo del moro Audalla;
tanto que al mundo su nombre
seguras fianzas daba
que verdaderas saldrían
sus dichosas esperanzas.
Albornoz de seda verde
y de pajizo de gualda, 
marlota de raso al uso,
de [verdes] lirios sembrada,
por mostrar que allá en la guerra
encubre con esperanzas
los lirios, que ya son verdes 
y fueron flores moradas;
con cuatro moros detrás
solo en una yegua baya,
que quien quiere adelantarse
bien es que delante vaya,
recogiendo, pues la rienda
cesando el trote paraba
por no sentir por la posta
la ausencia de Felisalva.
Saca un retrato del pecho, 
que aun a sacalle no basta,
porque salen tras la vista
las imágenes del alma.
-Amada mora -le dice-,
que parece que me hablas 
con ceño porque te dejo
y dejándote me agravias,
¿cómo me miras alegre,
pues yo te vi esta mañana
tan enojada conmigo 
que contigo te enojabas?
Si no lloras como peña
que está dura y echa un agua,
¡mucho me quieren tus ojos,
mucho debo a tus entrañas! 
Si el arrancar tus cabellos
no es sentimiento que engaña,
¡muchos cabellos, amiga,
por mi respeto te faltan!
Habla ya que a tu pintura 
le darán vida mis ansias
dejando mi cuerpo triste
vacío y con fuerzas flacas.
Felisalva, no te entiendo,
las suertes están trocadas, 
hoy callas tú y hablo yo,
ayer hablaste y callaba.
¡Malhaya aquel amador
que al retrato de su dama
le dice sus sentimientos, 
pues que no sienten las tablas!
¡Malhaya aquel que la mira
en retrato mesurada,
él llorando, flaco y triste,
y ella compuesta y ufana! 
¡Ay pundonor que me llevas
a meterme en una barca
y entre las ondas y el cielo
cargado de acero y malla!
¡Ay mis baños y jardines 
que el mejor tiempo os dejara!
Mas si dejo mi contento
¿qué hago en dejar mi casa?
Amiga, por nuestro amor
que si vives en mi alma 
suspirando me la envíes,
que no venceré sin alma-.
Con esto los cuatro moros
a media rienda le alcanzan;
esconde el retrato y pica 
hablando de guerra y armas.

V

De la armada de su rey
a Baza daba la vuelta
el mejor Almoralife,
sobrino del gran Zulema, 
y aunque llegó a medianoche,
a pesar de las tinieblas
desde lejos divisaba
de su ciudad las almenas.
-Aquel chapitel es mío 
con las águilas de César,
insignia de los romanos
que usurparon esta tierra.
La torre de Felisalva
apostaré que es aquélla, 
que en fe de su dueño altivo
compite con las estrellas.
¡Oh gloria de mi esperanza
y esperanza de mi ausencia,
compañía de mi gusto, 
soledad de mis querellas!
Si de mi alma quitares
los recelos que la quedan,
y algunas facilidades
que de tus gustos me cuentan, 
si tu belleza estimaras
como estimo tu belleza
fueras ídolo de España
y fama de ajenas tierras-.
Dijo, y entrándose en Baza
a sus moros dio la yegua
y del barrio de su dama
las blancas paredes besa.
Hizo la seña que usaba
y al ruido de la seña 
durmieron sus ansias vivas
y Felisalva despierta.
Salió luego a su balcón
y de pechos en las verjas
a su moro envía el alma, 
que le abrazase por ella.
Apenas pueden hablarse
que la gloria de su pena
les hurtaba las palabras,
que en tal trance no son buenas. 
Al fin la fuerza de amor
rompió al silencio la fuerza
porque sus querellas mudas
por declarar se revientan,
y la bella Felisalva 
tan turbada cuanto bella,
estando atento su moro
a preguntalle comienza:
-Almoralife galán
¿cómo venís de la guerra? 
¿Mataste tantos cristianos
como damas os esperan?
¿Mi retrato viene vivo
o murió de las sospechas
que a su triste original 
le dan soledades vuestras?
Del vuestro sabré deciros
que parece que le pesa
de que faltándole el ver
vivir y mirarle pueda-.

VI

En la prisión está Adulce
alegre porque se sabe
que está preso sin razón
y le quieren mal de balde.
Esto es causa que en el moro 
es la pena menos grave,
pues no quiere libertad
si con ella han de culpalle.
Piensan que ha de hacer por fuerza
lo que de agrado no hace, 
enmudeciendo las leyes
para que los mudos hablen.
Arrimado está a una reja
que hace más fuerte la cárcel,
pena un tiempo de traidores 
castigo ya de leales.
Alzó los ojos al cielo
temiendo que se le cae
y dijo: -Siempre padezco
por leal y por amante. 
¡Ay Aja ingrata! ¿Qué es esto,
que en medio de mis pesares
hallo viva la memoria
de mis bienes y mis males?
Y todo porque no pueda, 
ingrata, desengañarme,
pues con quererte en naciendo
pienso que te quise tarde.
A otra reja me vi asido,
más baja, porque alcanzase 
las promesas de tu boca,
puesto que ya no se guarden.
¿Cómo quieres, di, que crea
que el aire se las llevase,
estando los dos tan cerca 
que apenas pasaba el aire?
¿Cómo no te desengañas
de que así quise engañarte
si en medio de los favores
siempre me viste cobarde? 
¡Agora, ingrata, te pesa
de que te sirva y te ame
y no quieres ser querida
quizá por desobligarte!
¿Quién derribo por el suelo 
el edificio admirable
que alzó amor a las estrellas,
de que apenas hay señales?
Déjanse sus ruinas
una piedra que declare 
la mudanza que hizo el tiempo
sin poder jamás mudarme.
Mucho debo a sus amigos,
todos dicen que me guarde,
mas ¿de qué sirve, cruel, 
si viene el consejo tarde?
¿De qué aprovecha el socorro
y que todo el pueblo llame
si está la casa abrasada
cuando la campana tañen? 
¿Quieres, ingrata, que pierda
el premio de ser constante
y que si es la causa firme
que la pena sea mudable?
No, para tanta belleza 
no hay tormento que sea grave,
pues la ofensa de quererte
se defiende con amarte.
Los ojos vuelve, enemiga,
y podrá ser que eso baste, 
pues para corta ventura
cualquier favor será grande.
Verás lo mucho que quiero
y lo poco que me vale
y que no es bien que me pierda 
donde es justo que me gane-.
Llamaron en esto al moro,
que le esperaba su paje,
que venía muy contento
con una carta que trae, 
donde Adalifa le escribe
el pésame de sus males,
Y Adulce dijo: -¿Qué importa
si Aja gusta que me acaben?

Di seguito proponiamo la versione flamenca registrata da El Chozas de Jerez per la Magna Antologia del Cante con relativa letra.  Questa traccia rappresenta una fase intermedia fra la forma narrata, la più arcaica e senza accompagnamento musicale e quella cantata in seguito con accompagnamento e ancora attuale. Qui ritroviamo il racconto di una storia in forma cantata ma ancora in una forma vicina ai palos flamencos privi  di altri elementi musicali come è il caso delle Toná. Cantaor contemporanei hanno reinterpretato questi stili seguendone lo schema, Jesus Mendez ne è un esempio con il suo Romance di Bernardo il Carpio. Questi stili, seppur di difficile classificazione, precedono quelli che ritroviamo nel “lavoro” di Mairena. In questa traccia El Chozas utilizza infatti prevalentemente due stili di cui uno valiente ed uno di tonalità più bassa; quello valiente può benissimo essere assimilato con lo stile che chiamiamo “Por la puerta de Celinda”, mentre quello di tonalità meno valiente allo stile che abbiamo chiamato “Buenos dias tengais mora”

El Chozas de Jerez, nato a Lebrija nel 1903; Romance de Zaide tratto dalla Magna Antologia del Cante.

deezer

Romance de Zaide (Por el castillo de luna)
“Por el castillo de luna
qué galante se paseaba Zaide,
aguardando que saliera
que celinda al balcón a hablarle.”

Romance de Zaide (Y sale Celinda al balcon)
“Y sale Celinda al balcón,
mas bellita que cuando sale
que la lunita en oscura noche
que huyendo de sus tempestades.”

Romance de Zaide (Por el castillo de luna)
“Y ya yo sé que tu eres valiente,
y que descendias tu de buen linaje,
que has mataito mas cristianos
que gotitas de sangre vales.”

Romance de Zaide (Por el castillo de luna)
“A mi me han dicho de que tu te casas
y que u trabajas a mi el olvidarme
y con un moro feo y turco
que es del reinado de tu padre.”

Romance de Zaide (Por el castillo de luna) – variante
“Por los llanitos de Granada
qué galante se paseaba Zaide
y se ha encontraito en batalla
con aquel moro feo y turco
del reinado de su padre.”

Romance de Zaide (Y sale Celinda al balcon)
“Y sale Celinda al balcón
y quién se volveria en valor
que le aventajara en batalla
y a ese moro feo y turco
que la cabecita yo le cortara.”

Romance de Zaide (Y sale Celinda al balcon)
Que ha preguntao el Rey moro,
ha preguntao el Rey moro
que de quién era ese estandarte
y le ha contestao un serranito:
Que de uno que no tiene pare

Alboreá por Bulería
“Dichosa la mare,
que tiene que dar
rosas y jazmines
por la madrugá”

Juan José Vargas Vargas El Chozas, benché orginario di Jerez de la Frontera,  apprese questo Romance, secondo Suárez Avila, da un  gitano del Puerto, che era prigioniero nel 1924, quando lui da soldato faceva la guardia nel famoso carcere portense. Avila scrive: “Entrai nel cortile di Villarana de El Puerto de Santa María e incontrai Juan José Vargas El Chozas in piedi che cantava questo Romance sotto gli occhi attoniti degli operai che lavoravano li. Era tanta l’ammirazione e il rispetto con il quale lo ascoltavano che mi venne alla mente l’inizio del secondo volume dell’Eneide“.  Insieme a questa versione, Luis Suárez ha raccolto quella di Dolores Suárez La del Cepillo nata al El Puerto de Santa María nel 1968); quella di Miguel Niño Rodríguez El Bengala nato a Triana nel 1973 e quella di Jerónima Jiménez Herrera la del Planchero nata a El Puerto de Santa María nel 1981). Questa ultima proverrebbe da José Morón Moroncillo nato a El Puerto de Santa María nel 1870. Nel lavoro esposto da Suárez Ávila si trovano molte informazioni in merito:  SUÁREZ ÁVILA, Luis “Poética y tradición de los romances de los gitanos andaluces: “El Lebrijano”, un caso de fragmentismo y contaminación romancística”. Parte di questa opera è stata tradotta ed è visibile nella sezione “approfondimenti” di questo sito web: Frammenti di Romances.  Ad esempio il tema -Zaide, por la calle de su dama– è spesso raccontato fra i gitani bajo-andaluces e fra i giudei sefarditi come si legge nel libro di Manuel Alvar – El Romancero, tradición y pervivencia del 1974 o in Samuel G. Armistead – El Romancero judeo-español en el Archivo Menéndez Pidal o in Paul Bénichou – Romancero judeo-español de Marruecos e infine in Arcadio Larrea Palacin- Cancionero judío del Norte de Marruecos, 1952. Quello di Zaide, non è altro che quello che Estébanez Calderón, nel suo famoso Pascual de Gayangos del 21 aprile 1839, chiama “el de la Princesa Celinda” che raccolse da “cantadores y jándalos, mis antiguos camaradas“. E lo stesso che dette al suo amico Agustín Durán e che lo pubblicò nel suo Romancero, una collezione di Romances castellanos anteriori al secolo XVIII.  Antonio Mairena nel 1973, registra una versione di Zaide (La Princesa Celinda) nel disco Philips (Stéreo 814589) utilizzando il pezzo trasmesso da El Bengala, con la sua musica por Soleá antigua de baile, preludio dell’ Alboreá. Mairena nel suo Confesiones scrisse: “In questo disco ho registrato per la prima volta il Romance de la Princesa Celinda, del quale io conoscevo una piccola parte che dice: ‘Salió Celinda al balcón/más bonita que no sale/la luna en oscura noche/y el sol entre tempestades’. La letra che utilizza Mairena è niente meno che il testo che Estébanez dette a Durán. Mairena ha introdotto in questo Romances varianti di cui lui era ben cosciente, tagliandolo e aggiungendo alla fine versi di propria creazione.

La traccia si articola in 9 letras che secondo quanto ritroviamo sul libretto della serie Atlas del Flamenco a cura di Faustino Nuñes dovrebbero essere di Antonio Cruz Garcia ovvero dello stesso Mairena; dalla sesta letra in poi non è effettivamente riconoscibile il Romance come lo conosciamo attraverso Lope de Vega o altre versioni. In altri libretti ritroviamo, in riferimento alla stessa traccia la dicitura “Popular”.

Antonio Mairena, nato a Mairena del Alcor nel 1909 ; tratto da Grandes Cantaores del Flamenco, Romance de la Princesa Celinda (Corrida)– Romance al aire de Soleá bailable por Bulerías

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Romance de Zaide y Princesa Celinda (Por la puerta de Celinda)
Por la puerta de Celinda
galán se pasea Zaide,
esperando que saliera
Celinda para hablarle.

Romance de Zaide y Princesa Celinda (Por la puerta de Celinda)
Salió Celinda al balcón
más bonita que no sale
la luna en oscura noche
y el sol entre sus tempestades.

Romance de Zaide y Princesa Celinda (Buenos dias tengais mora)
Buenos días tengáis, mora,
y a ti, morito, Dios te guarde,
escucha, Celinda atenta,
si es que quieres escucharme.

Romance de Zaide y Princesa Celinda (Por la puerta de Celinda)
¿Es verdad de que le han dicho
tus criados a mi paje
que con otro hablar pretendes
y que a mí quieres dejarme?

Romance de Zaide y Princesa Celinda (Buenos dias tengais mora)
¿Te acuerdas cuando dijiste
en el jardín la otra tarde:
Tuya he sido y tuya seré,
tuya es mi vida Zaide?

Romance de Zaide y Princesa Celinda (Por la puerta de Celinda)
El galán se ve vencido,
pisotea su turbante
y con rabiosa fatiga
ha cantaíto este romance.

Romance de Princesa Celinda (Buenos dias tengais mora)
¿Quieres que vaya a Jerez
por ser tierra de valientes
y te traiga la cabeza
del moro llamado Hamete?

Romance de Princesa Celinda (Por la puerta de Celinda)
¿Quieres que me suba yo al cielo
y las estrellas te cuente,
y te traiga yo a ti en las manos
aquella más reluciente?

Romance de Princesa Celinda (El Picaro moro)
Princesa Celinda,
toma mi turbante,
ni a cristiano ni a moro
no humilles a nadie.

Rispetto alle conseguenze posteriori a questa registrazione del sopracitato Romances registrato da Mairena, si deve tenere in conto un testo cantato a Jerez de la Frontera da Alejandra Ramírez Zarzuela, il 20 dicembre 1994, al gitano jerezano Francisco Carrasco Vargas, che aveva allora 46 anni. È un testo deturpato, evidentemente appreso dal disco di Antonio Mairena (Disco Triana, Raíz del cante), come si percepisce dalla trascrizione.  Con i Romances registrati da Antonio Mairena succede la stessa cosa che avvenne con i testi e la musica dei Romances creati da don Ramón Menéndez Pidal nel suo Flor nueva de romances viejos che furono appresi anche a scuola e che sono arrivati ad annebbiare la tradizione orale vera e propria. Nel 1973, lo stesso anno di Mairena, Juan Peña registrò in disco (Columbia BC 3229 Stéreo) il Romance Por el castillo de Luna, che si relaziona al testo del “El Chozas”. Quello di  Juan “El Lebrijano”. Sono quindi molto vicini i testi di ”El Chozas” e de “El Lebrijano”, tenendo conto dell’anarchica memoria di Juan José Vargas e il sospetto di un sottile intervento letterario in quello di Juan Peña, di alcuni versi provenienti dal Romance di Zaide che Ginés Pérez de Hita incluse nel suo Historia de los bandos de Cegríes.

Questo Romances è anche cantato da Alvaro Rodriguez, nato a Granada nel 1981 nel suo cd Venero, Chozas con la chitarra di Ruben Campos. La traccia in questione è, come è comprensibile dal titolo, un omaggio al Chozas de Jerez. Il Romance è quello di Zaide e la sequenza delle letras corrisponde a quella cantata dal Chozas eccetto per una che nella traccia non compare e che corrisponde alla sesta della traccia “antigua”. Si tratta di una Bulería por Soleá con accompagnamento non tradizionale, benché vi siano numerosi arrangiamenti che riconducono al Romance come tale. Gli stili utilizzati sono vari e, sebbene per la prima e la terza letra corrispondono allo stile cantato dal Chozas, tutti gli altri sono al di fuori di quelli che fino ad ora avevamo ascoltato por Romance, perfino l’Alboreá finale non ha il suo normale sapore. 

Al seguito, un video che vede Rocio Molina e Belén Maya, nello spettacolo Mujeres, interpretare il Romance de Zaide (dal minuto 4:40)

Rocio Molina, Belén Maya – Romance de Zaide – Mujeres

Per approfondire:

Fonti web e bibliografia

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